26 | ABR

¿Qué sabemos sobre los ojos de otros animales?

Qu sabemos sobre los ojos de otros animales?

Los ojos humanos son muy poderosos, pero no son los más desarrolados de la naturaleza.

Muchas veces hemos escuchado hablar que los animales con mejor vista son los felinos y las águilas, ya que gracias a su gran agudeza visual y su rapidez pocas presas se les escapan. Pero la verdad es que hay auténticas curiosidades sobre otros seres vivos muy interesantes.

 

El langostino mantis

Es capaz de distinguir más colores que el ojo humano no puede ver. Además este langostino puede ver la luz ultravioleta, infrarroja y ondas eléctricas.

 

Animales con visión nocturna

Los felinos y las hienas poseen una membrana en el fondo del ojo llamada tapetum lucidum, la cual es una membrana reflectiva que envía toda la luz recibida hacia la retina, aumentando así la cantidad de luz total que llega y permitiendo una mejor visión.

Algunas serpientes poseen órganos especializados en su rostro que les permite captar el calor en forma visual y así poder localizar sus víctimas en plena noche. Aunque se desconoce de qué manera las serpientes perciben estas imágenes en su cerebro.

 

Las águilas

Estas aves poseen una “súper retina” con una cantidad de receptores de luz muy superior al del ojo humano. Con tanta densidad de receptores de luz es necesario mucho aporte sanguíneo y nuestra anatomía del ojo no podría soportar tal densidad de receptores.

Las águilas tienen una lente más que nosotros y gracias a ella tienen un gran sistema de enfoque.

 

Las arañas

La mayoría de las arañas tienen ocho ojos, pero su visión es relativamente pobre, ya que solo pueden distinguir los objetos en movimiento.

Las arañas saltadoras son la excepción. Poseen cuatro de sus ocho ojos que se orientan frontalmente y los dos ojos centrales son más grandes que el resto. Estos se asemejan bastante al ojo humano. Tienen visión estereoscópica, lo que les permite ver y controlar todo su entorno sin necesidad de moverse.

 

Las abejas

La velocidad con la que vemos depende de la rapidez con la que las células del ojo captan instantáneas y las envían al cerebro.  Y las abejas lo hacen hasta cinco veces más rápido que nosotros.

Es por eso que a los humanos nos cuesta seguir a un insecto que vuela rápido. En cambio, gracias a su visión rápida, las abejas sí pueden hacerlo y eso les permite escapar de sus depredadores mientras vuelan a toda velocidad.

 

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